lunes, 23 de abril de 2018

El rojo sin valor en las calles


HOY ROMPO EL ESQUEMA DE LO QUE SON MIS NOTAS O PENSAMIENTOS SOBRE LA FOTOGRAFIA PARA TRAERLES UNA REFLEXION DE MI PERSONA JUNTO A UNA FOTO DE MI AUTORIA.
La verdad que me siento un poco dolido por la sociedad en la cual me encuentro rodeado, no quiero decir que Argentina sea así pero al menos Corrientes Capital sí, mi ciudad natal lo es, lugar que conozco y en el cual circulo día tras día.
El rojo del semáforo, un rojo simbólico que ya muchos ya no saben lo que significa  o lo omiten o quizás en sus pobres mentes piensan que esos colores son recomendaciones que no tienen consecuencias,  yo sé que no todos son quienes quiebran estas normas pero como duele y lastima la actitud, como la vida de los demás y la suya es relativa. A veces no solo omiten estas situaciones, otros en vehículos de dos ruedas y motor protegen sus codos con el casco, omiten velocidades reglamentarias y otras tantas situaciones imprudentes y suicidas.
Todo esto plasmada  en accionares que se repiten en cualquier día, en cualquier lugar y en cualquier horario, estamos a su merced, mi vida les pertenece con gran tristeza lo digo. Si un día mi derecho a cruzar la calle se entromete en su apuro, perteneceré eternamente al asfalto  y su vehículo motorizado por su estupidez e imprudencia. Sobre todo mas lastima me da de que mi existir de alguna u otra forma este en sus manos es la actitud de quienes copian a estos temerarios, quienes se deben decir “si él lo hace yo también lo hago”.
Todo esto termina de manera parcial en un solo ser cuando omite el rojo del semáforo por el rojo de mi sangre o su sangre, somos hijos del rigor, somos testarudos y su filosofía de vida que falta de respeto a los demás se vuelve más común que la cordialidad, el valor de la vida  y la empatía. Los buenos valores en las mismas redes son lastimosamente premiadas con 4 likes y el morbo, los malas acciones, la violencia y la abundancia de los líquidos color rubís serán viralizados e incluso recibirán miles de reacciones.
Tomemos conciencia de que regalar a un niño o joven que aun ni siquiera llega a los 18 años una motocicleta, no es un premio es más bien un castigo o una maldición con crónica muchas veces de una muerte anunciada, un arma que te lastima o lo hace a los demás, debe dejar de parecer costumbre ver manchadas las calles de rojo, para los medios de comunicación emitir la noticias de estas pérdidas humanas es como respirar, hora tras hora en la capital correntina. Los hospitales fiel reflejo de la información que nos brindan. No digamos tampoco son unos desconsiderados simplemente, ellos son frutos de aquellos que predican con sus malos ejemplos, me temo imitan lo peor, por allí lo aprenden desde el seno de sus propias familias, vivimos ritmos tan rápidos que olvidamos que el semáforo tiene un uso y un porqué de su existencia, no podemos tan solo esperar 2 minutos, creo que no seguimos por la senda de ser imprudentes y acelerados.
   
No soy el juez, jurado ni mucho menos verdugo de nadie en particular, pero me encantaría que la razón predomine, que tomen conciencia de que el espacio es de todos y debemos aprender a respetar las normativas, que se crean con un fin, el mismo es el de poder convivir en paz sin hacernos daños, eso es lo que debemos dejar y enseñar a nuestros hijos, recordando que entre todos somos hermanos y que debemos cuidarnos.



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